19 octubre 2005

El aliento de la geometría

Betty Gold. Retrospectiva - Casal Solleric

Betty Gold (Austin, 1935) es todo menos extranjera en Mallorca; ya hace seis años que participó en el proyecto Universíada 1999 con su Tirón I, que hoy se exhibe junto al Baluarte de San Pedro, no lejos de su Fray Junípero Serra (2003). La artista, que reside desde hace muchos años en Venice (Los Ángeles, California), tiene un segundo estudio en el Puerto de Sóller. Su obra se encuentra en plazas públicas, en colecciones privadas y en museos de todo el mundo.

Gold se desvinculó en los setenta de un figurativismo que ya se había interesado por la depuración de quintaesencias formales. Pronto encontró el instrumento idóneo de esa búsqueda en la geometría. Mediante la manipulación de los planos, como en monumental alarde de papiroflexia, consigue desde esos mismos años, por un lado, un estilo inconfundible, que se distingue bien de un Caro menos leve o de un Oteiza más dinámico; y, básicamente, una representación conceptual de la realidad como combinación que es, a fuer de volumen, de planos y vanos y, por tanto y en definitiva, de luces y sombras: de contradicciones.

En prueba de lo dicho acude la comparación entre la barcelonesa La ola, del guipuzcoano, y la goldiana Waves (2002): si el primero trae a la imaginación la undosidad propia del objeto representado, Gold refleja minuciosamente, como si de una fotografía o de una pintura clásica japonesa se tratase, el estado de caos ordenado que supone momentáneamente la imagen marina. Lo mismo sucede en casi toda la obra madura de la texana. Y si en la serie Tirón los paralelismos y las repeticiones sugieren un movimiento más perceptible, en Alas o Milagro la contundencia de los cilindros hace que resalte la versatilidad de los elementos planos. La combinación de líneas rectas y curvas y la complementariedad dislocada de espacios y huecos, que en series tan hermosas como Kaikoo o Santa Monica llegan a feliz perfección, propugnan un predominio de la lógica de la geometría: lejos de agotarse en lo simétrico, parecen manifestar el aliento de la naturaleza que, contra lo que podríamos pensar, alienta en esa geometría tan cumplidamente –aunque sea de otro modo– como en las formas más orgánicas. Última Hora.