El trabajo de Kira Ball (Sóller, 1976) combina pequeñas y delicadas esculturas de porcelana de Limoges con materiales procedentes de la naturaleza (madera, piedra) o la artesanía, y el uso de la luz, la sombra y las transparencias como factores esenciales en la definición del espacio. La instalación que actualmente presenta en Palma, Chasing Morphos, sorprende por su eficacia.
A partir de piezas modestas, aparentemente llamadas a no despertar la atención, y materiales caracterizados por su dureza e inflexibilidad, consigue afinar todo un concierto de resonancias paradójicamente orgánicas, temblores y aleteos que encierran viento, agua, latido: vida. Las esquemáticas mariposas de finísima porcelana parecen batir las alas, aunque de cerca revelen su esencia rudimentaria, el estadio de construcción permanente –de persecución de la forma– en que se encuentra por definición la obra de arte, que también nos encanta y nos confunde.
Estos insectos podrían poblar los bosques del departamento de Loreto o, cualquiera de estos veranos, amanecer posadas en la corteza de los árboles del Valle de las Mariposas en Rodas… Pero los podéis admirar en La Caja Blanca. El Mundo-El Día de Baleares.
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Kira Ball, Chasing Morphos, instalación. Porcelana de Limoges y objetos encontrados. |
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