19 enero 2007

Lejos, pero no tanto

Joan Torres. Ombres - Can Fondo (Alcudia)

En el texto que acompaña la selección de fotografías, Guillem Frontera escribe sobre la memoria, y de esto se trata fundamentalmente: de trazar un mapa del recuerdo a medio camino entre el sentimiento y la conciencia. Joan Torres, excelente periodista gráfico de Última Hora desde 1973, revela así su faceta más creativa y enriquece el programa de exposiciones de la sala municipal Can Fondo de Alcudia, que por primera vez cobija una muestra fotográfica. El artista ha querido dejar a un lado la objetividad que es exigible en su profesión y ha compuesto una personal geografía humana. Es así como llegan a los muros de Can Fondo Tinduf, El Cairo y Praga, y lo hacen sobre texturas y apariencias que sitúan esta fotografía en el ángulo más plástico del arte.

La clave temática que me parece más interesante en la muestra la da el propio Torres. Son sus palabras: “Para esta exposición me he alejado de los extremos de la sociedad, es decir, de las grandes miserias y las opulencias insultantes, buscando un punto intermedio.” El anonimato es un factor importante del efecto buscado (antes hablábamos de conciencia), pero aún lo es más esa equidistancia de los extremos, porque gracias a ella se nos revelan otros seres humanos que, tan lejos, tanto se nos asemejan. Sorprende, por ejemplo, la similitud en tonos y tempos que se da entre el palmesano Mercado del Olivar (2006), el Mercado de Manila (1998) y la Cabezada (1993) de una vendedora mozambiqueña, una coincidencia que Torres se ocupa de resaltar por medio de las texturas. A veces cierto expresionismo tiñe la representación, como en la escena mozambiqueña Esto es lo que hay (1993): de nuevo no la miseria, pero sí una digna pobreza se nos presenta como plato cotidiano. No se sabe si resignación, una apesadumbrada certidumbre o el mero aburrimiento asoman en Mujer y peces (1993) al rostro de otra vendedora mozambiqueña: los frutos de ese viaje africano me parecen especialmente hermosos. El Jaili (2002), una verdadera obra maestra por su composición, presenta una escena egipcia con viveza extraordinaria y nos transmite tal sensación de cotidianidad –de normalidad– que hasta cierto punto neutraliza el elemento exótico y nos hermana con los personajes. Última Hora.