Heterogénea como el mismo arte contemporáneo y, por tanto, ilustrativa, la exposición que actualmente se muestra en Es Baluard ofrece un imprescindible recorrido por la escultura internacional, nacional y balear del siglo XX. En el aljibe y en la terraza del museo se disponen cincuenta y seis obras, algunas de ellas maestras, conservadas en colecciones particulares mallorquinas y reunidas por primera vez en un generoso panorama.

Más avanzado el siglo, encontramos obras de delicada belleza, como las Dos figuras tumbadas (1974) del británico Lynn Chadwick o el Jano (1975) del alemán Max Ernst, en que el empleo de elementos de la naturaleza, la confusión de los sexos y el humor aproximan la obra al arte primitivo. La Guitarra núm. 18 (1984), de Pablo Serrano, es una obra maestra que da fe del informalismo más afortunado, evolucionado en este caso en torno a cánones neocubistas. Otras experiencias interesantes son la Venus à la pomme (1986) de Arman, la hermosa Presque assise (1988) de Agustín Cárdenas o esa pieza similar a una estela, de contenidos entre musicales, rúnicos y cuneiformes, que Arnaldo Pomodoro firma Sin título (1998). El Gramófono (2001) de sir Anthony Caro es un magnífico juguete que, en eficaz clave humorística, pone en tela de juicio la comunicación y la identidad humana. Última Hora.
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