23 marzo 2005

La pintura como actitud

The Painting Show - Xavier Fiol

Es comisaria de esta exposición Pilar Ribal i Simó, profesora de Historia del Arte de la UIB, crítica de arte y codirectora de la empresa palmesana de gestión cultural Artactiva. En sus palabras, “más que cuestión de soportes, materiales, gestos, formas, colores o de cualquiera de esos recursos instrumentales que definen la práctica pictórica, pintar es una actitud”. Con argumento aparentemente tan difuso y el acento puesto en el diálogo con la historia como presupuesto creativo, la muestra agrupa catorce artistas de diversa procedencia, formación y edad –y también de diverso acierto– que ofrecen, no obstante, un más que aceptable panorama breve del arte contemporáneo internacional.

El portugués Pedro Calapez se ha destacado por su aproximación arquitectónica a lo informal. En Fiol, como en Arco’05, muestra un paisaje de vivos colores delimitados geométricamente, apaisados como en un contradictorio y fecundo intento de ordenar la abstracción. Abruma con su trayectoria el alemán Imi Knoebel, conocido por su obsesión por amueblar el espacio por medio de materiales muy diversos (madera lacada, acrílico sobre aluminio) e instalaciones tan celebradas como Raum 19 (en la Fundación Dia de Nueva York) o Genter Raum (en el K21 de Dusseldorf); en esta colectiva aporta una de sus piezas de pequeño formato, conforme a una línea de trabajo reciente que, saltando de las habitaciones a los rostros, parece comprimir los volúmenes al límite del material utilizado, aunque preservando una clara diferenciación de planos y colores que impide que la obra rompa sus vínculos con lo escultórico o lo instalativo. Por su parte, Julian Opie, británico, es uno de los más reconocidos renovadores del pop-art en la actualidad, con obra en diversos museos por todo el mundo. Aprovechando recursos gráficos de cierto cómic (la línea clara, los colores planos) y de la publicidad y la señalética (algunas soluciones icónicas), así como las técnicas de infografía más actuales, el lenguaje de sus pictogramas proviene claramente del mundo de los mass media; pero su valor último pretende trascender ese mundo gracias a una serena humanización del signo, mediante la búsqueda de purezas formales y un estilo muy definido y repetitivo. Sus imágenes son como papirotazos que despabilasen las conciencias.

Otros artistas que han merecido ser incluidos en la muestra son de la casa, autores que han expuesto en Fiol con anterioridad, como Rafa Forteza, Joseph Heer, Santiago Picatoste o Jesús Cánovas. Del último nos impresiona su diestro empleo del aerosol industrial, con resultados muy sugerentes. En The Painting Show, Cánovas colabora con un díptico en que se representan muebles con superficies de iluminación irreal y gastaduras imaginarias, que transmiten el calor del contacto con lo humano: el sujeto está en el objeto, éste asume parte de la personalidad de aquél. También es de la casa el polifacético Pep Llambias, que ha transitado el arte conceptual en muy diversas manifestaciones, desde la escultura-palabra (es el responsable de Palma, 1990, sita en el Paseo Sagrera) hasta el poema visual. El de Alaró, en la línea de varias obras suyas de 2004, contribuye en esta ocasión con un díptico dibujado sobre lienzo muy acorde con la actual presencia en España de Alberto Durero, a quien Llambias reconoce como maestro. The Painting Show es, por consiguiente, una exposición que compensa su heterogeneidad y una declaración de principios un tanto etérea con su elevada calidad general y la representatividad de lo expuesto. Última Hora.