17 octubre 2016

Contra los límites, la paradoja

ASOMBROSA PROPUESTA DE DANIEL VERBIS EN GALERIA MAIOR

Daniel Verbis. Doble régimen (cuerpo mineral y nudo visceral) - Galeria Maior, Palma. Hasta el 19 de noviembre de 2016

De la obra de Daniel Verbis (León, 1968) se ha dicho que su característica más radical es la ambigüedad. Esto no debe ser entendido como indefinición o, mejor dicho, como involuntaria indefinición. Verbis, que además de crear teoriza con torrencial agudeza sobre la representación plástica, ha dicho precisamente que “la pintura, que es adicta a la definición de lo indefinido, es también adicta a todo lo contrario: a la indefinición de lo definido”. La frase, tomada de forma aislada, podría parecer un mero juego de palabras, pero ese juego se enriquece a la luz de otros hallazgos muy reveladores: “Cuando el pincel se acerca tanto al lienzo que pierde su sombra aparece la pintura; entonces la pintura puede explicarse como una luz que ilumina una sombra. Como una sombra coloreada”. El leonés siembra sus escritos y sus entrevistas de paradojas preñadas de reflexión sobre las fronteras entre los géneros, las formas y los materiales. Es un artista permanentemente en pos de deshacer ese nudo, porque sabe que en la síntesis de los opuestos y en una aproximación irónica a la realidad estriba todo lo que merece la pena hallar en ella.

Así, en su segunda exposición individual en Mallorca (ya expuso en Pollensa en verano y repite temática y varias piezas), vuelve a jugar con la intersección de formas orgánicas y geométricas, con la armónica confusión de apariencias animales, vegetales y minerales, con la superposición de planos más allá de las convenciones pictóricas, con el juego de las sombras, con la continua, fértil contradicción entre la materia y su aspecto: esas resinas trabajadas de apariencia marmórea que reproducen cuerpos minuciosamente orgánicos; esas formas de resonancias biológicas crucificadas entre las dos dimensiones de planos superpuestos y corregidos por sus propias sombras; ese fantástico mural en el que el aerógrafo y el mismo gesto creador se prolongan en la obra en un alarde que es inseparablemente técnico y conceptual… Para Verbis, cuyo discurso teórico –juguetón, plagado de quiasmos, paralelismos y retruécanos– refleja con fidelidad lo que luego ejecuta con medios plásticos, la pintura permite organizar “el espacio como arquitectura”; se trata de una “pintura edificante de cualquier órgano, de cualquier organismo, de cualquier organización”, que “diseña lo visceral”, pero también “anima lo mineral”. En resumidas cuentas, en la obra de Verbis desaparece mágicamente toda solución de continuidad entre ideas, voluntad, materia, herramienta, gesto y obra: algo verdaderamente al alcance de muy pocos. “En el laberinto de los espejos”, dice, “mirar y morar son lo mismo”. El Mundo-El Día de Baleares.

Daniel Verbis, Autorretrato de la carne