12 septiembre 2016

Acción e inacción

No solamente los artistas. Estaba pensando en pesos pesados como la austríaca Eva Choung-Fux, que acaba de terminar un nuevo ciclo de su pintura escritural, el serbio Velcha Vélchev, el sirio Jorge Azri o el argentino Horacio Sapere, que se afincaron en unas islas que les prestaban el sol mediterráneo y una atmósfera cultural, en su momento, privilegiada). También los galeristas y, cómo no, los coleccionistas: Mallorca atrae a personas relacionadas con el mundo y el mercado del arte procedentes de todo el mundo. Y lo hace porque, afortunadamente, existe la iniciativa privada.

Como al principio del verano, con motivo del Art Palma Summer, esta semana, en vísperas de la tradicional Nit del Art, los galeristas se han puesto de acuerdo para convocar a periodistas especializados, estudiosos y coleccionistas del arte y programar un recorrido guiado en varios idiomas. La edición veraniega de esta visita fue magnífica. De ella surgieron estupendos contactos; conversé con coleccionistas nacionales y extranjeros que estaban felices con la experiencia y que, una vez conocida la oferta, se disponían a seleccionar al día siguiente sus propias rutas con más calma. Artistas y galeristas se beneficiaron así de una iniciativa colectiva bien concebida, bien ejecutada –con pocos puntos mejorables– y basada en el más elemental sentido común.

En un momento en que la gestión cultural pública balear se encuentra sumida en un penoso marasmo, y a la espera de que maduren los primeros frutos del cambio de dirección en la Fundación Palma Espais d’Art, esta iniciativa de Art Palma permite a los galeristas privados seguir manteniéndose a la vanguardia de una política cultural que es de todos. Y no es que toda la oferta se salve: también hay quien abusa de la flexibilidad del canon contemporáneo. Pero solo a través de eventos como este, y no mediante la inacción, será posible depurar esa oferta. El Mundo-El Día de Baleares.