07 septiembre 2007

Atmósferas que son denuncias

Antonio Calvo Carrión - Es Baluard

Antonio Calvo Carrión (La Algaba, Sevilla, 1921-Palma, 1979) supo andar una trayectoria internacional importante, con hitos en Europa, África e Hispanoamérica. Su trabajo realista, no obstante y pese a atesorar gran calidad técnica, no lo hará pasar a la historia del arte en lugar destacado. Como autor de un manifiesto universalista publicado en París en 1965, aportó ideas vagas como la de que el objetivo de la humanidad ha de ser “el acuerdo entre todos los hombres” y, consecuentemente, “nuestra pintura ha de versar sobre cuestiones emanadas del afán de universalidad”. El universalismo debía ser una superación de todos los estilos, sin rechazar ninguno.


Calvo Carrión será más recordado por su obra que por sus propuestas teóricas. Su parte menos academicista y más creativa e interesante es la que muestra estos días –ya los últimos– Es Baluard. Su estilo tiene mucho de expresionismo, y así se ha señalado, aunque se trate de un expresionismo sometido a técnicas cromáticas clásicas y a cierto hieratismo derivado del férreo control del discurso. Porque en Calvo Carrión hay, sobre todo, discurso: no uno de trastienda abarrotada –sus ideas no distan mucho de una declaración de buenas intenciones–, pero sí un discurso perfectamente enganchado al desafío de representar esos valores universales eludiendo la referencia concreta. El uso de ciertos símbolos recurrentes como la moneda o la máscara no excluye el carácter básicamente dramático y escenográfico de su pintura. El autor llama la atención sobre la injusticia, la explotación, la violación de los derechos o la alienación general del hombre en una sociedad que ya en los 60 adolecía de todos estos males, pero nunca recurre al fácil expediente del detalle de actualidad. Con Picasso y el cubismo, el arte precolombino, el indigenismo y el constructivismo americanos aportan matices a sus rotundas figuras anónimas. Calvo Carrión, así, crea atmósferas intensamente opresivas. Mediante la yuxtaposición y el horror vacui (La carroza de los símbolos determinantes, 1976), los planos muy cortos (en sus diversas e inquietantes máscaras) y una paleta abundante en ocres consigue transmitirnos genuinamente las angustias del ser humano.

El catálogo de la exposición es desde ahora un documento absolutamente necesario, aunque sus textos resulten francamente mejorables. Última Hora.

2 comentarios:

josé luis cervera dijo...

Me llegó tu página de mano de Gabriela Trejo, y he de decir que es francamente interesante, al menos para quien como yo es neófito en esto de la pintura. Me reconforta sobremanera descubrir artistas y su obra, por ejemplo ésta de Calvo Carrión.

José Luis

Ismael Ortuño Borja dijo...

Junto con su buen amigo y tambien pintor Fernando Garfella,perdí a dos amigos y grandes artistas.