03 agosto 2005

Procesos naturales

Bernd Koberling. Partícula oceánica - Jule Kewenig

Cuando aún resuenan en Palma ecos de la visita del islandés Erró a Es Baluard, otro personaje muy unido vital y artísticamente a aquella isla nórdica visita la sucursal palmesana de la galería colonesa Jule Kewenig. Bernd Koberling (Berlín, 1938) pasa desde 1977 una parte del año en su tierra natal y la otra en Islandia, pintando pequeñas acuarelas inmerso en el paisaje del brevísimo verano noratlántico. De regreso en la vieja capital prusiana, traslada su experiencia a grandes formatos, empleando una técnica original que en los últimos años ha llegado a dominar a la perfección: sobre una plancha de aluminio extiende capas sucesivas de yeso, fabricando así un fondo claro y absorbente sobre el que aplicar minuciosamente acrílicos muy diluídos, lija y disolventes.

Aunque haya quienes siguen calificando su obra de abstracta, Koberling incluye en ella elementos de figuración muy evidentes. Si el paisaje islandés no es reconocible, sí lo son los procesos naturales de los que el artista parece gustar de rodearse y que constituyen el tema de su pintura: el discurso de los fluidos, la delicada coloración de efímeras y minúsculas verduras, los movimientos de fecundación, las luces filtradas por tejidos vegetales o minerales, los brillos de las rocas, el rítmico baile de los microorganismos, los rastros de las criaturas minúsculas y sus despojos, la transparencia del aire, incluso explosiones cósmicas y lejanas nebulosas... Sangre, agua, clorofila, lava, firmamento: la naturaleza más esencial y sugerente presta sus rasgos a la obra de Koberling, que, sin copiarla, imita sus efectos.

La reiterada presencia de manchas y brillos esferiformes, a medio camino entre lo material, lo acuático y lo puramente luminoso, al igual que los trazos que fingen órbitas, constelaciones, bosquecillos de líquenes o redes moleculares, delatan lo mucho que cuentan biología y geología en la obra del veterano berlinés. Pero ahí acaba la relación de su pintura con la naturaleza; nada más lejos de un paisaje que cualquiera de estos acrílicos. Artista proveniente del neoexpresionismo de los ochenta y de cierta abstracción de los noventa, Koberling ha bebido de nuevos veneros creativos y ha encontrado en las partículas y en los procesos que inventa un mundo de conceptos propio e inconfundible. Última Hora.