21 noviembre 2016

La suma no siempre da positivo

REINAN MARAVER Y COSTA EN UNA COLECTIVA IRREGULAR

Introducting 2+2. Capella de la Misericòrdia, Palma - Hasta el 30 de diciembre de 2016

La exposición recién inaugurada por el Consell de Mallorca en la Misericordia, comisariada por Antoni Torres y Gudi Moragues, tiene como objetivo mostrar la obra de dos artistas mallorquines consagrados junto a la de dos artistas mallorquines jóvenes. Es posible que el Consell, según ha adelantado el consejero de Cultura, persevere en esta fórmula que, bien desarrollada, podría resultar verdaderamente fructífera. En esta ocasión, los consagrados son Luis Maraver y Joan Costa; y los jóvenes Fèlix Coll y David Campaner.

Convendría en todo caso que la conjunción de artistas mostrara algún hilo narrativo o de reflexión que fuese más allá de lo meramente aritmético y proporcionase argumentos al espectador; algo que, al menos a mí, se me escapa. Convendría también que para la fecha de la inauguración el público contase con algún tipo de material de apoyo: folletos, una cartela introductoria, no digamos ya un catálogo…

Dejaré para un día que esté de buen humor la obra seleccionada de David Campaner. La de Fèlix Coll, que integra óleo y acrílico, pintura figurativa y textos integrados, parece a medio camino entre el arte y lo mejor de la publicidad; su lenguaje simbólico y su sentido de la composición me interesan mucho, pero aún no veo a un artista realmente cuajado en sus cuadros, sino a alguien que administra con acierto, eso sí, importantes destrezas. De Joan Costa no hace falta decir nada a estas alturas, pues ya lo ha demostrado casi todo. De sus aportaciones a esta muestra solo mencionaré la maestría técnica en el sometimiento de la materia y el color, en su serie Drops, o la calidad casi biológica de sus hierros o de sus prodigiosas Algues de 2014, en acrílico sobre papel.

Porque quiero detenerme más en el Luis Maraver viajero que se asoma a estas líneas. Ya entrevimos esta serie egipcia en su reciente exposición en Rialto Living. Aquí reduce su radio viajero al Egipto de las pirámides y convierte ese cuerpo geométrico en vértice de un mundo en el que diminutos humanos hacen equilibrios sobre la cuerda con ayuda de una pértiga: ¿cabe mayor soledad? Maraver consigue efectos de relieve y perspectiva colosales en su instalación És només una il•lusió, insistir, resistir, jugando no solo con el color, el volumen y el espacio, sino también con la luz y la sombra. La relación del hombre con el entorno es fundamental en su obra: el aislamiento, el desequilibrio o el ensimismamiento reinan, también, en sus pirámides. Apabullante. El Mundo-El Día de Baleares.

Luis Maraver, Pirámide 2, 2010/2016, técnica mixta sobre tela y madera, 340 x 320 cm.