02 octubre 2001

El arte canario del siglo XX

Canarias siglo XX. Instrumentos para el análisis del arte de un siglo - Centro de Arte La Regenta (Las Palmas de Gran Canaria)

Las exposiciones son un estupendo pretexto para editar libros espléndidos que, bajo la especie del catálogo, acceden a medios editoriales que, sin exposición de por medio, les estarían vetados. Una exposición es, por tanto, importante por su propio contenido; pero también, en una gran medida, por el catálogo que deja tras sí, que prolonga en el tiempo su aportación y que, a veces, se convierte en una joya bibliográfica o en un manual insustituible.

El caso de Canarias siglo XX. Instrumentos para el análisis del arte de un siglo es muy significativo a ese respecto. La exposición, que ha recorrido y recorrerá las distintas islas del archipiélago entre junio de 2001 y marzo de 2002 y de la que es comisario Orlando Britto Jinorio, es una iniciativa del Gobierno de Canarias respaldada por los cabildos de Fuerteventura, Lanzarote, El Hierro, La Palma y La Gomera; desde el pasado día 20 habita el Centro de Arte La Regenta de Las Palmas. Básicamente no enseña obras de arte, sino una sucesión de paneles didácticos con abundante texto (a cargo de Fernando Betancor y del mismo Britto) y numerosas ilustraciones, así como diversas opciones multimedia y una “exposición dentro de la exposición” que incluye obras de Néstor de la Torre, José Arturo Martín y Javier Sicilia, Plácido Feitas, Adrián Alemán, Manolo Millares y Francis Naranjo. Seria y amena, la muestra hace un recorrido completo y estructurado por el arte canario contemporáneo que, no obstante, abruma un poco al espectador: es realmente difícil leer tantísima información en un contexto como el de una exposición.

Da la sensación de que Britto Jinorio, veterano ya en el comisariado de exposiciones, piensa más en el catálogo que en la muestra en sí cuando concibe sus proyectos, lo cual demuestra, por otro lado, una encomiable visión a largo plazo. Para Canarias siglo XX, el Gobierno de Canarias editó una guía didáctica que reproduce los paneles didácticos, y un magnífico catálogo de 264 páginas que también incluye la guía, ambos producidos y diseñados primorosamente por Ediciones del Umbral. El catálogo, que ofrece al lector una buena serie de estudios complementarios a la exposición, es ya una referencia indispensable en cualquier bibliografía del arte canario.

Ángel Mollá abre la serie con una irónica reflexión sobre “(En)señas de identidad”, en la que propone como obligación de todos el examen de los iconos y las figuras del lenguaje que presiden el arte, los libros, la cultura oficial y la de la calle, los medios de comunicación y los numerosos lugares comunes de la identidad canaria. Abundando en la relación entre palabra e imagen, Marianela Navarro Santos titula “Destellos y naufragios insulares” un estudio sobre los encuentros que en el siglo pasado se dieron entre los poetas, críticos, ensayistas y artistas plásticos de la modernidad canaria.

Carlos Díaz-Bertrana dedica a Eduardo Westerdahl el artículo “El siglo XX: la entrada del arte canario en la historia”, en el que da un rápido repaso al arte y a los artistas de la centuria. Ángeles Alemán titula “Las coordenadas de la modernidad” una revisión de la crítica de arte en Canarias. Mª Carmen Rodríguez Quintana, en “Etcéteras y además”, hace un recorrido cronológico por la modernidad, la vanguardia y sus diversas tendencias y la posmodernidad, “pero, en este caso, a través del prisma de aquellas figuras que quizás han pasado inadvertidas o han sido desatendidas”. Mariano de Santa Ana aporta “Una historia de los espacios expositivos canarios”, una densa revisión y valoración de los museos, galerías y salas de exposiciones que han funcionado en las islas. Y Sergio Domínguez Jaén recoge en el documentado artículo “Un siglo de revistas de arte en Canarias” la labor de publicaciones como Gente Nueva, Castalia, Hespérides, Cartones, Índice, Liminar, Syntaxis, Fetasa, La Página, Atlántica o el suplemento cultural de Canarias 7, Pleamar. Además, el catálogo incluye el apartado “Territorios de confluencias” (la “exposición dentro de la exposición”) y una “Bibliografía básica para el arte del siglo XX” de Fernando Betancor.

Un manojo de sabrosos ingredientes se guisa en Canarias siglo XX: la obra de grandes figuras como Néstor de la Torre, José Aguiar, Nicolás Massieu, Felo Monzón, Plácido Fleitas, César Manrique, Martín Chirino o Pepe Dámaso; el análisis de las distintas vertientes del fenómeno artístico (los creadores, la crítica, los museos, las galerías, las revistas especializadas) por buenos ensayistas; el excelente diseño gráfico de Javier Caballero y Edmundo Aragón, la enorme calidad material de la edición y la coordinación del experimentado Britto. Entre todos ofrecen al aficionado al arte canario, e incluso al estudioso, una visión global de lo que aportó la plástica en el siglo que acabó a eso que tanto hemos llamado, con o sin fortuna, identidad canaria. Canarias 7.